Joseph I. Kramer ejerció desde 1969, y  durante casi tres décadas, como médico en uno de los barrios más pobres y degradados de New York, el Lower East Side de Manhattan.

A comienzos de la década de 1960 Joseph I. Kramer trabajaba como pediatra en el condado de Bergen, una de las áreas más prósperas de New Yersey. Según declaró más tarde, el trabajo no le satisfacía; había más médicos que enfermedades. Las madres se angustiaban por trastornos banales de sus niños. Joseph I. Kramer terminó por sentirse como una «niñera cara».

Buscando su compromiso personal comenzó a ejercer en el Lower East Side, donde había nacido, en sección de Williamsburg de Brooklyn donde había pasado su infancia. Corría el año 1969.

A la vez que crecía su lista de pacientes, también lo hizo la delincuencia relacionada con las drogas y la prostitución. A tal punto que muchos neoyorquinos se referían a las calles de Williamsburg como A (de aware, atento), B (de beware, tener cuidado), C (de caution, precaución) y D (de death, muerte), en referencia a la inseguridad de la zona. Entretanto, muchos de los hippies de la mítica década terminaron en prestigiosas, y económicamente prohibitivas escuelas de negocio, o como corredores de bolsa (brokers) en Wall Street.

Sin embargo, Joseph I. Kramer mantuvo íntegro su compromiso ético, y continuó ejerciendo la medicina en el barrio, entre los más desfavorecidos.

Durante su ejercicio vio niños con herpes cerebral, lesiones tuberculosas propias de países del llamado tercer mundo, niñas drogadictas ejerciendo la prostitución y muchas otras situaciones inimaginables en otros barrios de la ciudad.

Las condiciones de trabajo eran también muy precarias: una misma sala de espera albergaba a drogadictos y madres con sus bebés; el frigorífico de una cocina contenía las medicinas; los archivos médicos se guardaban sin apenas protección. No solo eso: era frecuente que acompañase a sus pacientes a la farmacia más próxima y pagase las medicinas de los pacientes más pobres.

En el año 1983, su ejemplo llegó a los medios de comunicación. Se le calificó como un Sífiso moderno que luchaba contra la degradación urbana. Muchas calles y avenidas eran «patología urbana».

En 1996, cumplidos 71 años, se jubiló. No fue la expansión epidémica del SIDA, el auge de la tuberculosis o el sarampión, sino la burocracia lo que terminó con su esfuerzo, entrega y dedicación. Su aspecto personal era rudo: un gran bigote (estilo Groucho Marx), se expresaba en un dialecto judío callejero, era sarcástico, maldecía con frecuencia a voz en cuello, y su humor rayaba en el insulto (en esto también se parecía a Groucho).

Recibió muchos apodos, de compañeros de profesión y pacientes: «el último hombre enojado», «el ángel custodio de la avenida D», «Dr. Quijote», entre otros.

Joseph Issac Kramer nació el 7 de diciembre de 1924. Sus padres regentaban una tienda (Kramer’s Bake Shop) en Williamsburg. Inicialmente, Joseph (Joe) trabajó como cajero en el comercio de sus padres, pero siempre a regañadientes.

Tras licenciarse (bachelor) en la universidad de Kentucky, viajó a Europa  a un centro que aceptase alumnos judíos. Logró graduarse en la universidad de Maguncia en la entonces República Federal de Alemania en 1960. Tras contraer matrimonio retornó a Estados Unidos.

Desde 1969 hasta su jubilación en 1996 a los 71 años ejerció la medicina entre los marginados del Lower East Side neoyorquino. Ello le permitió constatar el injusto sistema médico estadounidense en el que los pobres apenas tienen acceso a los servicios médicos y a la prestación farmacéutica.

Zaragoza, a 15 de septiembre de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


La controvertida autorización por la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense del fármaco Aduhelm® (Aducanumab-avwa) de laboratorios Biogen Idec para la enfermedad de alzhéimer ha llegado al Congreso de Estados Unidos. Dos comités han solicitado a la FDA detalles del proceso de aprobación del medicamento. En el texto, de 13 páginas, remitido a la FDA, se solicita gran cantidad de documentación.

La FDA otorgó la aprobación acelerada del medicamento a pesar de numerosas reticencias planteadas por expertos, incluidas personas del propio comité evaluador.

Existen recelos por la estrecha e inusual colaboración entre la Agencia evaluadora (FDA) y el laboratorio fabricante y comercializador (Biogen Idec).

La extensa carta, dirigida a Janet Woodcock, comisionada interina de la FDA, está firmada por Carolyn Maloney, presidenta del Committee on Oversigth Reform, y Frank Pallone, presidente del House Energy and Comerce Committee.

Aduhelm® se autorizó en junio (2021). Se ha conocido que dos meses antes de la aprobación varios expertos de la FDA declararon la conveniencia de que se llevase a cabo otro ensayo clínico antes de autorizar el fármaco, pues de otro  modo millones de enfermos podrían llegar a recibir el tratamiento sin plena evidencia científica. Incluso Vissia Viglietta, quien ayudó a diseñar los ensayos clínicos cuando trabajaba para Biogen, ha declarado la improcedencia de la aprobación, poniendo en entredicho la credibilidad del Organismo Regulador. Por otra parte no hay que desdeñar los riesgos asociados al anticuerpo monoclonal Aducanumab: inflamación y hemorragia cerebral.

El tratamiento con Aduhelm® se lleva a cabo mediante infusiones intravenosas mensuales, con un coste anual de 56.000 dólares ($56,000).

Centros médicos y proveedores de salud referenciales en Estados Unidos (Cleveland Clinic, Mount Sinai Health System, y Providence) han rechazado incluir Aduhelm® en el catálogo de prestaciones farmacéuticas.

Así mismo, el Department of Veterans Affair ha decidido no incluir Aduhelm® entre sus prestaciones por el riesgo de efectos adversos significativos y la ausencia de evidencia de impacto positivo sobre la cognición.

El 23 de julio, Janet Woodcock (de la FDA) entregaron al Congreso las actas de las reuniones en las que se decidió la autorización de Aduhelm®. La carta de respuesta [de los comités del Congreso] incide en cuestiones no aclaradas. Además el Departament of Health and Human Services se compromete a llevar a cabo una investigación de posible conflicto de intereses entre algunos miembros de la FDA y el laboratorio Biogen Idec.

La controversia sobre Aducanumab comenzó en 2019 cuando se interrumpieron dos ensayos clínicos en las fases finales, después de que una evaluación independiente que concluyese que el fármaco parecía no mejorar el estado clínico de los enfermos.

Un posterior análisis llevado a cabo por el laboratorio (Biogen) halló que los pacientes a los que se administró la dosis más elevada de Aducanumab-avwa lograron un leve enlentecimiento del deterioro cognitivo. Sin embargo, otro ensayo clínico llevado a cabo más tarde no pudo confirmar estos hallazgos.

La carta de los comités del Congreso [estadounidense] incluye preguntas acerca de la estrecha colaboración de la FDA con directivos de Biogen, incluyendo varias reuniones semanales durante el verano de 2019 para evaluar los resultados, así como la presentación conjunta (FDA y Biogen) a un comité de expertos independientes.

Cuando se aprobó en junio (2021) Aduhelm® (Aducanumab-avwa)), el primer medicamento para la enfermedad de alzhéimer en 18 años, la FDA reconoció que no había suficiente evidencia de que el fármaco ayudase verdaderamente a los enfermos. Para justificar esta contradicción, la FDA declaró que la autorización de Aduhelm® se llevó a cabo bajo un programa de aprobación acelerada, que permite la autorización de medicamentos sin pruebas convincentes, al amparo de la falta de alternativas terapéuticas. Existían pruebas razonables de que su mecanismo de acción (reducción de la cantidad de proteína β-amiloidea en el tejido nervioso) se tradujese en algún beneficio clínico que, sin embargo, no se ha demostrado de modo indubitado.

Cada vez hay más evidencia de que la reducción de la proteína β-amiloidea en el cerebro no trasunta en la mejora de la función cognoscitiva (memora y razonamiento).

Aducanumab (BIIB037, en su designación preclínica) es un anticuerpo monoclonal humano tipo IgG1 dirigido contra el epítopo (determinante antigénico) de la proteína β-amiloidea. Fue desarrollado por la empresa suiza Neuroimmune, en Schlieren, a partir de donantes sanos con función cognoscitiva normal. Más tarde, Biogen-Idec adquirió los derechos de comercialización.

En noviembre de 2020 se solicitó a un comité independiente que valorase la aprobación de Aduhelm® por los cauces habituales que se siguen para otros medicamentos. El comité independiente votó mayoritariamente en contra, opinión que inexplicablemente no se tuvo en cuenta.

La decisión de autorización (junio 2021) ha sido determinante para la dimisión de tres miembros del comité de expertos.

Otra cuestión tiene que ver con la información técnica (prospecto). En su primera versión se escribía que Aduhelm® se podía administrar a cualquier paciente diagnosticado de demencia de alzhéimer, para poco tiempo después restringir su administración a pacientes en los primeros estadios de esta enfermedad neurodegenerativa.

La aprobación de Aduhelm® tiene implicaciones de gran alcance, no solo para las personas con enfermedad de alzhéimer, sino para toda la población ya que compromete la de otros potenciales fármacos contra esta enfermedad. Además pone en entredicho el prestigio de un organismo referente a escala mundial (US-FDA) para la revisión imparcial y crítica de potenciales nuevos medicamentos.

Zaragoza a 14 de septiembre de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


El ensayo clínico de una vacuna experimental contra el SIDA desarrollada por Johnson & Johnson que se estaba llevando a cabo en Sudáfrica, se ha interrumpido por los pobres resultados que se estaban obteniendo. Todavía más: la vacuna experimental incrementaba el riesgo de infección, tal vez por su limitada eficacia junto con la falsa creencia de seguridad que otorgaba a los participantes.

No es el primer fracaso. El año pasado (2020) otra vacuna experimental también tuvo que dejar de ensayarse en Sudáfrica por la misma razón: no ofrecía protección frente a la infección por VIH. Este ensayo clínico, iniciado en el año 2016, siguió a otro finalizado en Tailandia en 2009. La eficacia conseguida era aproximadamente del 30%.

La vacuna experimental ensayada en 2009 en Tailandia utilizó como vehículo la viruela del canario, un virus aviar que puede infectar a las células humanas, pero no multiplicarse en ellas. En este transportador [virus variólico del canario] se insertaba un gen del VIH que codifica una proteína de superficie del virus.

Por razones éticas, a todos los participantes se les ofreció profilaxis previa a la exposición (sexual o sanguínea), conocida con el acrónimo PrEP, además de preservativos y consejos para prevenir la infección.

Un estudio paralelo desarrollado al que se estaba realizando en Sudáfrica, designado como HVTN-702, también con el nombre de Uhambo (palabra del zulú traducible por viaje) incluyó a 5.407 hombres y mujeres jóvenes también sudafricanos. El número de nuevas infecciones entre los participantes en el grupo placebo (123) fue inferior a las notificadas en el grupo de estudio (vacunado) (129), tal vez por la falsa percepción de seguridad, diferencia que, en cualquier caso, carece de significación estadística.

Tras más de 3 décadas de distribuir preservativos y llevar a cabo programas de educación, no se ha logrado disminuir la incidencia de la infección por VIH en Sudáfrica. Así mismo, la PrPE (profilaxis pre-exposición) no funciona si la persona no la utiliza del modo adecuado. Por esta razón, la vacuna se sigue considerando una prioridad.

En el mundo, con alrededor de 35 millones de personas infectadas, se produjeron 1,5 millones de nuevos contagios durante 2020.

Hace unas semanas, Moderna Therapeutics anunció que probaría una vacuna basada en la tecnología del ARN mensajero, la misma en que se ha basado la vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2.

El ensayo clínico que se ha interrumpido en 2021 se denominó Imbokodo en el que participaban 2.600 mujeres jóvenes de 5 países subsaharianos consideradas de alto riesgo de infección por VIH. La elección se fundamenta en que dos terceras partes de todas las nuevas infecciones por VIH afectan a las mujeres.

El estudio Imbokodo usaba una vacuna basada en el adenovirus Ad26 modificado genéticamente para transportar fragmentos génicos de cuatro subtipos de VIH. La vacuna ha sido desarrollada por Johnson & Johnson, quien financió el estudio en colaboración con la Bill & Melinda Gates Foundation y los National Institutes of Health de Estados Unidos.

El problema para el desarrollo de vacunas contra el VIH es que el virus infecta a una estirpe fundamental de linfocitos T, el tipo de células inmunes que las vacunas tratan de estimular para confrontar la infección. [Más precisamente, el VIH infecta los linfocitos TCD4+, disminuyendo su población a niveles que comprometen la lucha contra las infecciones]. [CD es el acrónimo de Cluster of Differentation].

El ensayo Imbokodo se inició en el año 2017. Los participantes recibieron dos inyecciones iniciales y dos de refuerzo a lo largo de 1 año. Los investigadores rastrearon el número de nuevas infecciones en los grupos de estudio (que recibieron la vacuna) y placebo, a partir desde el 7º mes (esto es, tras la tercera dosis) hasta el mes vigésimo cuarto. Durante dos años, 63 de los 1,109 participantes incluidos en el grupo placebo se infectaron con VIH en comparación con 51 de los 1.079 del grupo de estudio, que recibieron la vacuna. Esto supone una eficacia porcentual del 25%, inaceptablemente baja.

Una protección del 25% podría ser contraproducente al ofrecer a las mujeres una falsa sensación de seguridad.

Una versión modificada (usando distintos subtipos del virus) de la vacuna de Johnson & Johnson continuará ensayándose en hombres con prácticas homosexuales, en ocho países, entre ellos Polonia, Brasil y Estados Unidos. Este estudio se denomina MOSAICO.

La experiencia es saber por qué la vacuna funcionó en ese 25% de la población para realizar los cambios necesarios que hagan factible ampliar la cobertura de protección.

Una vacuna con tan pobre protección frente a la infección no es adecuada para un país como Sudáfrica con una de las incidencias de infección por VIH y SIDA más altas del mundo. Además la política sudafricana, lejos de ayudar a controlar la infección ha contribuido a su expansión. Recuérdese el posicionamiento del Presidente Sudafricano Thabo Mbeki, sucesor en 1999 del primer presidente negro, Nelson Mandela. Thabo Mbeki sostenía que el colapso del sistema inmune debido al SIDA era atribuible a la pobreza extrema de amplias capas sociales. Su mensaje populista caló entre las personas más desfavorecidas que desdeñaron las medidas profilácticas. Ello ha contribuido a que Sudáfrica tenga la mayor incidencia mundial de infección por VIH y SIDA. A esta postura se enfrentó Mark Wainberd, quien además de lograr que se celebrase en Durban (Sudáfrica) una conferencia mundial sobre el SIDA, dio a conocer las dificultades que muchos africanos tenían para acceder a los medicamentos antiretrovirales.

Zaragoza a 6 de septiembre de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


XYREM® Y XYWAY®, NUEVOS TRATAMIENTOS PARA LA NARCOLEPSIA

 

 Xyrem®; y Xyway® (formulación con bajo contenido en Na+)

Durante la década de 1960, el ácido ꝩ-hidroxibutírico, más conocido por su acrónimo GHB) se usó para amortiguar el estado de conciencia de mujeres parturientas. [Preliminary Experiences with the Clinical Use of Sodium 4-Hydroxybutirate in Anesthesia for Obstetrics and Gynecology].

En la década de 1990 y primeros años del presente siglo esta misma sustancia se empleó de modo ilícito en agresiones sexuales y violaciones.

Y durante las primeras dos décadas del siglo XXI, una formulación galénica líquida (suspensión) de diversas sales (ꝩ-hidroxibutiratos de sodio, potasio, calcio y magnesio) se estudió como potencial tratamiento de la narcolepsia (hiperinsomnio idiopático), un trastorno neurológico que cursa con repentinos e incontrolables ataques de sueño durante las horas de vigilia.

La Food and Drug Administration (FDA) estadounidense ha autorizado en fechas muy recientes la comercialización del medicamento con el nombre registrado de Xyway®. Es el primer fármaco aprobado específicamente para el tratamiento de esta enfermedad. Xyway® es comercializado por Jazz Pharmceuticals.

Algunos expertos declaran que la evidencia disponible sobre la eficacia de este nuevo fármaco es débil. El medicamento actúa desencadenando un profundo sueño reparador; y lo consigue con tanta rapidez que la información técnica aconseja que se tome cuando se está acostado. Una versión anterior de Xyway®, denominada Xyrem®, con elevado contenido de sal (cloruro sódico), mostró efectos adversos graves, incluyendo problemas respiratorios, ansiedad, depresión, sonambulismo, alucinaciones e ideaciones suicidas.

Además, esta sustancia (GHB) tiene potencial de abuso y adicción.

El hiperinsomnio idiopático (narcolepsia) es una enfermedad infrecuente, que suele coexistir con otras alteraciones clínicas.

Se trata de un trastorno neurológico del sueño que cursa con debilidad asociada a somnolencia diurna, incapacidad de mantenerse despierto y alerta durante el día, junto a períodos de sueño irreprimible. El sueño nocturno suele ser prolongado (hasta 11 horas); el deterioro cognitivo, las siestas no-reparadoras, y confusión, irritabilidad son algunos de los síntomas. Esta patología, infra-diagnosticada, interfiere con las actividades sociales, educativas y laborales.

La venta de Xyrem® y Xyway® supuso para el laboratorio, Jazz Pharmaceuticals, con sede en Dublín, Irlanda, unos beneficios de más de 1.700 millones de dólares, derivados del tratamiento de alrededor de 15.300 personas, todas con diagnóstico clínico de narcolepsia (hiperinsomnio idiopático).

En el mercado negro, el GHB, también conocido con éxtasis líquido, sustancia pegajosa (goop) y G, se puede adquirir por entre $5 y $25. Sin embargo los tratamientos con Xyrem® y Xyway® tienen un coste de $100,000 (cien mil dólares) anuales.

Sin duda alguna, la aprobación del fármaco por la FDA ha estado condicionada por tratarse del primer medicamento específico para esta patología.

El hiperinsomnio idiopático (narcolepsia) es un trastorno incurable que necesita tratamiento de por vida.

En el mes de marzo (2021) Jazz and the Hypersommia Foundation, un grupo de apoyo a pacientes, inició una campaña de concienciación, tanto entre la población general como entre los médicos prescriptores.

El GHB es un fármaco antiguo. Fue sintetizado por primera vez en 1874 por un químico ruso. Más tarde se vendía en Estados Unidos como suplemento dietético. La investigación académica dio cuenta de que GHB mejoraba el patrón de sueño nocturno en personas afectadas de narcolepsia y frenaba sus ataques diurnos paralizantes (cataplejía).

En el año 1994, la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense contactó con un laboratorio (Orphan Medical) para la investigación del GHB como posible tratamiento de la narcolepsia. El gobierno [de Estados Unidos] ofrece incentivos, incluidos créditos fiscales y siete años de exclusividad de mercado para el desarrollo de medicamentos destinados a patologías muy poco comunes.

Al mismo tiempo, GHB se estaba convirtiendo en un problema por su utilización ilícita. A dosis bajas, el polvo, inodoro, puede desencadenar euforia y excitación sexual, haciéndose relativamente popular en fiestas y raves (reuniones de días de duración con abundante consumo de sustancias ilícitas). Cuando GHB se mezcla con alcohol puede dar lugar a pérdida de conciencia, haciendo que la persona sea incapaz de recordar lo sucedido.

En el año 2000, el Congreso [estadounidense] prohibió el uso de la sustancia, tras varios casos de agresiones sexuales y muertes, pero permitió su investigación para potenciales usos médicos. Ese mismo año, Orphan Medical solicitó autorización a la FDA de Xyrem® para el tratamiento de la narcolepsia.

La FDA comenzó a recopilar testimonios contradictorios de pacientes que habían usado GHB con fines diversos, desde el control de la cataplejía (caída súbita en un sueño profundo durante el día), hasta suplemento para el culturismo.

El comité asesor [de la FDA estadounidense] recomendó la aprobación de Xyrem® para la narcolepsia con cataplejía. La autorización se produjo en el año 2002. Tres años después (2005) Jazz Pharmaceuticals adquirió Orphan Medical.

Xyrem® tiene un contenido elevado de sal (cloruro sódico), un grave problema para pacientes hipertensos. La nueva formulación galénica (Xyway®) se autorizó en 2020 con idéntica indicación terapéutica, pero con reducido contenido de sodio. Además los derechos de patente de Xyrem® terminarán en 2022, mientras Xyway® mantendrá sus derechos de venta en exclusividad hasta el año 2027.

Las recetas de ambos fármacos (Xyrem® y Xyway®) se controlan [en Estados Unidos] mediante el programa REM. (Risk Evaluation and Mitigation Strategies). Las farmacias seleccionadas envían el medicamento a sus pacientes y registran los potenciales efectos adversos, informando al laboratorio (Jazz Pharmaceuticals) que, a su vez, está obligado a remitir dicha información a la FDA (Food and Drug Administration).

A 30 de junio (2021) la FDA había registrado más de 27.000 efectos adversos graves, incluidos 753 fallecimientos. Sin embargo, no en todos los casos existe una relación causal inequívoca. Existen dudas acerca de la relación beneficios versus riesgos tanto de Xyrem® como de Xyway®.

En los primeros años de comercialización de Xyrem® para el control de la narcolepsia, Orphan Medical (más tarde adquirida por Jazz Pharmaceuticals) tuvo que asumir multas por más de 20 millones de dólares por promocionar el fármaco en indicaciones no autorizadas, tales como insomnio, depresión y fibromialgia.

De hecho, en 2010, Jazz Pharmaceuticals solicitó a la FDA la aprobación en la indicación de fibromialgia. Sin embargo, el comité asesor [de la FDA] votó mayoritariamente en contra. El número de pacientes con diagnóstico de fibromialgia es cada día más elevado y los riesgos de la autorización para esta indicación se consideraron inaceptables.

La FDA aprobó la indicación actual (hiperinsomnio idiopático o narcolepsia) sin la intervención de ningún comité asesor (una situación excepcional). Se fundamentó en un modesto ensayo clínico cruzado[1] realizado por Jazz Pharmaceuticals que involucró a 115 pacientes monitorizados durante 12 a 16 semanas. Se observó una disminución de la somnolencia en relación al grupo placebo, con suficiente validez estadística.

Sin embargo, el ensayo clínico está sesgado porque a los participantes se les permitió continuar sus tratamientos con medicamentos estimulantes, tanto en el grupo de estudio como en el grupo placebo.

A pesar de la polémica, muchos pacientes manifiestan haber obtenido mejorías que les compensan los potenciales graves efectos adversos.

Zaragoza a 1 de septiembre de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza

[1] Ensayo clínico cruzado: los participantes del grupo de estudio, se cambian al grupo placebo, valorándose las consecuencias.


Durante la primavera (2021) Israel fue paradigma de un programa de vacunación [anti-covid-19] por la rapidez con que se llevó a cabo y su generalización a gran parte de la población de más de 12 años de edad.

Cuando concluyó la vacunación generalizada, el gobierno levantó las restricciones (distanciamiento, uso obligatorio de mascarillas, etc.). Muchos países tomaron a Israel como ejemplo de buena praxis. Parecía que, siguiendo su modelo de actuación, la pandemia podía ser erradicada.

Tristemente no es así.

Una nueva ola de infecciones se acerca al peor escenario, vivido en el país durante el invierno pasado. La incidencia de nuevas infecciones se ha duplicado durante las últimas dos semanas (1ª y 2ª semana de agosto, 2021), Esta situación ha impelido al gobierno a reestablecer las restricciones, planteándose cierres perimetrales e incluso confinamientos.

La primera teorización es que la protección ofrecida por las vacunas se esté perdiendo, razón que ha hecho plantearse (no solo en Israel) la conveniencia de administrar dosis de refuerzo.

Las vacunas pueden ser menos eficaces frente a la variante delta del SARS-CoV-2. Además, las primeras vacunas se inyectaron al grupo etario de mayor edad.

El pasado mes de junio la sociedad israelí dio por terminada la epidemia y relajó su comportamiento social. Todos querían iniciar una nueva vida tras más de un año de pesadilla. Se dio por sentado que se había logrado la inmunidad de rebaño; y que, por lo tanto, las pocas infecciones que se produjesen serían leves y muy raramente requerirían atención hospitalaria.

A la luz de lo acaecido, estas consideraciones fueron erróneas.

Los hechos están demostrando que la protección ofrecida por las vacunas frente a la primera variante genética del coronavirus SARS-CoV-2, no era extrapolable a las nuevas mutaciones, más contagiosas y graves.

La población de Israel recibió las dos dosis de la vacuna [anti-covid-19] de Pfizer-BioNTech. El 78% de la población israelí mayor de 12 años está vacunada.

Aun cuando se tiene la convicción (no la certeza) de que los vacunados tienen un cierto escudo frente a las infecciones más graves, esta protección parece desaparecer con el tiempo. No solo la incidencia de infección; la mortalidad por covid-19 también está aumentando.

Tras el programa de vacunación en primavera, el gobierno retiró su sistema de pases electrónicos, relajó las prohibiciones para viajar y levantó así mismo casi todas las restricciones. La última fue la necesidad de mascarillas en interiores, a partir del 15 de junio (2021). El gobierno denominó a esta política supresión suave.

El repunte en Israel tuvo su origen (paciente cero) en un niño pequeño (de menos de 12 años) que viajó con su familia a Grecia. Toda la familia, menos él (en razón de su edad) habían sido vacunados. El niño no guardó cuarentena (10 días), antes de realizarse un test PCR (Polymerase Chain Reaction). Asistió a la escuela contagiándose otros 80 niños. Téngase en cuenta que la familia reside en una población de tamaño medio, entre Tel Aviv y Jerusalén, donde más del 90% de la población está vacunada. La responsable de este brote de covid-19 fue la variante delta.

Otro brote se produjo casi a la vez en una ciudad del norte de Israel. Desde entonces la variante delta es la predominante en todo el país.

De los aproximadamente 9 millones de habitantes, 1 millón rechazó vacunarse. Entre las personas que completaron las dos dosis de vacuna se observa una inmunidad menguante, sobre todo entre los primeros vacunados.

Según informaciones del Ministerio de Salud de Israel, la vacuna de Pfizer-BioNTech mostró una efectividad durante el mes de abril de alrededor del 95%, que se redujo al 35% a finales de junio y principios de julio. Sin embargo, estos resultados no se han validado, pudiendo estar sesgados por otros factores que no se han tenido en cuenta.

Tras varias semanas sin fallecimientos, durante el presente mes de agosto se han notificado 230 muertes.

Mientras los brotes anteriores afectaban a las comunidades ultra-ortodoxas, más reticentes a la vacunación, los brotes más recientes inciden en familias de clase media, mayoritariamente vacunadas.

En Reino Unido, donde el SARS-CoV-2-delta comenzó a prevalecer a comienzos de año (2021), los investigadores estimaron la efectividad de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la variante. Los resultados se publicaron en la revista The New England Journal of Medicine: la vacuna era eficaz en un 88% frente al covid-19 sintomático.

Sin embargo, es cada vez más evidente que la eficacia disminuye con el tiempo. Las infecciones son más frecuentes entre las personas que se vacunaron en enero en relación con las que lo hicieron abril o mayo.

Si el 15 de junio se suprimió en Israel la exigencia de mascarillas en interiores, pocos días después (día 25) se restableció la exigencia, pero el cumplimiento fue laxo. Los científicos plantean la necesidad de restablecer el pase electrónico [para acceder a locales públicos].

Sin embargo, la población es rehacía ante nuevas medidas restrictivas, sobre todo cuando éstas se adoptan días después de otras liberalizadoras. Abundando, mucha gente cree que la vacunación le protegerá de modo suficiente ante esta nueva ola de covid-19. Mientras, los responsables de salud pública insisten que nos hallamos inmersos en una catástrofe.

Entretanto, los responsables han depositado sus esperanzas en las inyecciones de refuerzo [de las vacunas]. De hecho, más de un millón de israelíes ya han recibido una tercera dosis de la vacuna de Pfzer-BioNTech. Todos esperan que esta práctica dé resultados.

Un estudio publicado por Maccabi, un proveedor israelí de atención médica, ha publicado resultados preliminares que apoyan una eficacia de la tercera dosis de la vacuna del 86% en personas de 60 o más años. Sin embargo, estas cifras contradicen otras anteriores.

El gobierno de Estados Unidos anunció hace unos días que los estadounidenses vacunados con los preparados de Pfizer-BioNTech o Moderna Therapeutics podrían recibir una tercera dosis transcurridos 8 meses desde la segunda inyección.

La Organización Mundial de la Salud considera que sería más inteligente vacunar a personas de alto riesgo en países pobres al objeto de evitar, en la medida de lo posible, el surgimiento de nuevas variantes, más peligrosas, además de otras consideraciones éticas.

La política no ayuda: la mayoría de los palestinos de Cisjordania y Gaza no han sido vacunados tras rechazar un acuerdo de intercambio de vacunas con Israel.

Zaragoza, a 21 de agosto de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


Alrededor de 1880: carpa para enfermos de viruela del hospital St. Pancras, Londres.

Según la Real Academia de la Lengua española, una de las dos acepciones del término resiliencia es “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a una situación adversa”.

Históricamente, los brotes generalizados de enfermedades tienen el potencial de convulsionar las sociedades modificando sus patrones de conducta, incluso cambiando el rumbo de la Historia. Durante algún tiempo las sociedades (cada uno de nosotros) solo deseamos que todo “vuelva a ser como antes”, recuperar nuestra normalidad. Pero esto raramente suele suceder. Las grandes crisis (las pandemias por ejemplo) son como curvas en el devenir. El paisaje tras una curva pronunciada nunca es idéntico al que dejamos atrás.

Hace un lustro se comenzó a escribió una novela ambientada en el siglo XIX durante la pandemia (posiblemente de gripe) de 1830, que también llegó desde China.

El texto se hallaba en revisión cuando la pandemia de coronavirus SARS-CoV-2 comenzó a cerrar nuestro mundo, aislándonos en nuestras casas de un modo inimaginable.

La pandemia narrada en la novela era terrible: mataba a nueve de cada diez contagiados; la actual tiene una mortandad relativamente baja (en relación al número de contagiados). Con todo es suficiente para agitar nuestros asentados patrones de comportamiento.

Existen otros ejemplos: La peste negra del siglo XIV en Europa provocó el fin de la servidumbre y el surgimiento de una incipiente clase media en la que se sustentaría más tarde la revolución industrial. Mató a un impresionante (imposible de calcular) número de personas, pero otra Europa resurgió de la catástrofe.

Sin embargo, una epidemia también puede modificar la política aumentando la represión y el fanatismo. Así sucedió cuando los Estados Unidos marginaron y persiguieron a los ciudadanos de origen asiático durante los brotes epidémicos de peste del siglo XIX.

Las amargas experiencias históricas no servirán para acabar con este mefistofélico virus, pero pueden resultar muy útiles para restañar el sufrimiento (social e individual) y forjar una sociedad más justa.

Adaptación.-

La peste negra (peste bubónica), causada por la bacteria Yersinia pestis que se expandió por Asia, África y Europa a partir de 1346, ha sido la crisis sanitaria más catastrófica (en términos de sufrimiento humano) de la Historia. Solo en Inglaterra (todavía no era Reino Unidos) mató a la mitad de la población en el bienio 1348-1349. En el conjunto de Europa, la mortandad se estimó en un amplio margen, entre un 30 y un 60%, terrible si se consideran cifras absolutas (After de Black Death: Economy, Society, and the Law in Fourteenth Century England, autor: Mark Bailey). En la sociedad agrícola del siglo XIV nadie recogía las cosechas; la mano de obra había muerto o huido.

También la peste bubónica fue un estímulo para la creación. Recuérdese que el Decamerón, de Giovanni Boccaccio, fue escrito entre 1351 y 1353. Diez jóvenes huyen de la peste que asola Florencia (Italia), comprometiéndose a contar cada uno diez cuentos durante diez días. La mayoría de las cortas historias van de lo pícaro a lo erótico.

Para quienes sobrevivieron, la situación económica mejoró tras la epidemia; las tierras fueron más asequibles (más oferta, menos demanda), los impuestos se redujeron; y las oportunidades de empleo aumentaron. Así sucedió en los países de Europa occidental.

La situación en Europa oriental fue distinta: los terratenientes incrementaron su poder, la servidumbre se consolidó, y la sociedad se empobreció durante siglos.

¿Cómo se explica esta divergencia? No existe una razón, o un conjunto de razones, que lo justifiquen. Según teoriza Mark Bailey la peste negra aceleró tendencias sociales ya existentes. Sin embargo, en los países de Europa occidental, en los que el feudalismo se desmoronó, la situación no fue todo lo favorable que cabría esperar para los asalariados. Por ejemplo, el gobierno inglés impuso topes salariales a mediados del siglo XIV. El malestar de los ya muy pobres trabajadores del campo culminó en la Revuelta Campesina de 1381 (Peasants’ Revolt).

Los tiempos han cambiado mucho desde entonces; ¿o no? Pero el paradigma sigue vigente: social y económicamente no se sale indemne de una catástrofe. Nadie puede prever cómo será nuestra vida tras la pandemia, si bien será distinta a como era hasta ahora y algunos todavía confían en que vuelva a ser. Tal vez los cambios no sean inmediatos, pero sí inevitables; no individuales, pero sí sociales.

Lucha contra la desigualdad

En el año 1901, cuando una epidemia de peste negra azotó Sudáfrica, miles de habitantes negros fueron acusados de contribuir a expandir la pestilencia, siendo expulsados de las áreas urbanas. Estas expulsiones propiciaron, o consolidaron, una tendencia a la segregación racial que tuvo su culmen en el apartheid (una palabra de origen holandés surgida durante las Guerras de los Boers [Boers significa colono en lengua neerlandesa].

Estados Unidos también tiene un historial de políticas discriminatorias durante las diversas epidemias que han afligido al país. Tal vez el caso históricamente más reciente fue la sufrida por las comunidades asiáticas durante los brotes de peste a principios del siglo XX en San Francisco, California, y Hawái (los hubo también durante el siglo XIX).

La actual pandemia covid-19 también hace distinciones entre comunidades pobres y ricas, siendo aquellas más afectadas, al tener menos acceso a la atención médica, o ser más reticente a las normas y restricciones con las que se intenta frenar su expansión.

La antigua Roma estaba atormentada por brotes epidémicos de diversas enfermedades. Las epidemias se consideraban un castigo de los dioses, inevitables  por tanto tras el “pecado” que la sociedad había cometido. Nada se podía hacer salvo asumir la punición. Se llevaban a cabo sacrificios o se recurría al teatro tratando de calmar la ira divina.

La respuesta espiritual a la enfermedad se instaló también en la cultura cristiana, así como en las demás religiones. Así sucedió, por ejemplo, en la Inglaterra del siglo XIV durante la epidemia de Peste Negra. Las personas temían morir sin un entierro cristiano y llevar con ellos la enfermedad al purgatorio. Ahí surgieron los que podríamos llamar primeros seguros de deceso. Todos, incluso los más pobres, deseaban tener un entierro cristiano, y no ser arrojados a la fosa común, como era usual.

Más allá de la muerte y el sufrimiento de muchos, las grandes catástrofes (las pandemias lo son) ofrecen un halo de oportunidades a los supervivientes. Como todas las experiencias negativas, tienden a olvidarse en la embriaguez de la fortuna posterior. Pero sería conveniente aprender lecciones que van mucho más lejos que las del manejo de la situación en los momentos más dramáticos.

Zaragoza, a 19 de agosto de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


Recientemente, investigadores chinos han hecho públicas secuencias genéticas del coronavirus SARS-CoV-2, que fueron eliminadas hace más de un año de bases de datos internacionales de libre acceso. Esta información ha permanecido oculta desde entonces.

El pasado mes de junio (2021) un científico descubrió que más de 200 secuencias genéticas obtenidas de muestras de pacientes de covid-19 aisladas en la República Popular China a comienzos de la pandemia habían sido eliminadas de una base de datos online de acceso libre. No se ofreció ninguna explicación. Jesse Bloom, virólogo del Fred Hutchinson Cancer Center, en Seatle, estado de Washington, logró rastrear 13 de las secuencias en Google Cloud.

La explicación ofrecida ahora es que se trata de un descuido editorial por parte de una revista científica. En respuesta, la República Popular China ha cargado las secuencias en una base de datos distinta pero supervisada por el propio gobierno.

La historia nos remonta a principios del año 2020, cuando investigadores de la universidad de Wuhan investigaron una nueva manera de evaluar el coronavirus que azotaba al país. A tal fin secuenciaron fragmentos genéticos relativamente cortos extraídos de muestras tomadas de 34 pacientes en un hospital de Wuhan, provincia de Hubei.

Los científicos chinos publicaron sus hallazgos en marzo de 2020 en una base de datos denominada Sequence Read Archive, administrada por los National Institute of Health de Estados Unidos. Publicaron (junio 2020) sus resultados en una revista científica germana, denominada Nano-Micro-Small.

Jesse Bloom descubrió el ocultamiento de las secuencias genéticas del coronavirus durante la primavera de 2020 tras contrastar las informaciones preliminares sobre el coronavirus con los de una publicación de mayo (2020). Entre ambas existía una notable discrepancia. Solicitó información a los científicos chinos el 6 de junio, sin obtener respuesta. El día 22 publicó su informe, apenas mencionada en algunos medios de comunicación internacionales.

A raíz de la publicación, los científicos chinos respondieron a los National Institute of Health de Estados Unidos, que las secuencias habían sido retiradas de la base de datos inicial al objeto de actualizarlas; y que serían añadidas en una base de datos distinta.

Transcurrido un año desde 2020, Jessy Bloom no pudo encontrar las secuencias en ninguna otra base de datos referencial.

El 5 de julio (2021), más de un año después de que los investigadores chinos retiraran las secuencias del Sequence Read Archive nada se había realizado. Dos semanas después del informe de Jessy Bloom (publicado online), las secuencias se cargaron sigilosamente en una base de datos del Centro Nacional de Bioinformación de la República Popular China, tarea realizada por Ben Hu, investigador de la universidad de Wuhan y coautor del trabajo publicado en la revista alemana Nano-Micro-Small, antes mencionado.

El 21 de julio (2021) la desaparición de las secuencias se mencionó durante una conferencia de prensa en Pekín, exónimo de Beijín, en la que los funcionarios chinos rechazaron las afirmaciones de que la pandemia comenzó por una fuga de un laboratorio de experimentación.

Según una traducción de la conferencia de prensa realizada por un periodista de la Agencia de Noticias china Xinhua, controlada por el gobierno, el viceministro de la Comisión Nacional de Salud del país, Zeng Yixin, declaró que el problema surgió cuando los editores de la revista Nano-Micro-Small eliminaron por error varias secuencias del archivo de lectura de secuencias genéticas (sic), añadiendo que los investigadores pensaron que ya no era necesario almacenar los datos en el Sequence Read Archive, administrado por los National Institute of Health de Estados Unidos. El editor de la revista alemana confirmó las declaraciones del gobierno de la República Popular China, comprometiéndose a enlazar con la base de datos (china) donde se hallan reubicados. La palinodia se realizó el jueves, 29 de julio (2021).

Sin embargo, nadie ha explicado por qué las secuencias se eliminaron del Sequence Read Archive, ni por qué se ha tardado un año en subsanar el presunto error.

Por sí solas las secuencias genéticas no pueden resolver la cuestión acerca del origen de la pandemia. La cuestión de si fue (como se afirma) causada por el salto de un virus de animales salvajes al hombre, por la fuga (accidental) de un laboratorio experimental, o por otras causas, continúa irresuelta.

En sus informes iniciales los investigadores de Wuhan escribieron que extrajeron material genético de muestras de pacientes ambulatorios con sospecha de lo que más tarde se terminaría denominando covid-19. Sin embargo, la base de datos china donde se han reubicado las secuencias supuestamente perdidas indican que las muestras se tomaron en el hospital Renmin, adscrito al hospital de Wuhan el 30 de enero, dos meses más tarde de los primeros informes de la neumonía atípica,

Así pues, la cuestión sobre el origen de la pandemia continúa sigue siendo un misterio tras año y medio de muerte y sufrimiento a escala global.

Zaragoza, a 5 de agosto de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


La variante beta (β) del coronavirus SARS-CoV-2 (no confundir con la variante delta – δ –) puede esquivar las defensas inmunológicas de personas que han desarrollado anticuerpos (tras infección natural o vacunación), si bien las vacunas siguen siendo la mejor, y única defensa disponible.

Reino Unido suprimió el lunes, día 19 de julio (2021) todas las restricciones de movimiento a la población, que lo celebró como el Freedom Day («Día de la Libertad»), rememorando el final  de las Guerras Mundiales del siglo XX. Sin embargo, el gobierno [británico] excepcionó a todos los ciudadanos franceses, quienes debían guardar cuarentena antes de moverse libremente por el país, incluso si han recibido las dosis de vacunación completa. La razón argüida por el gobierno británico es la elevada incidencia de la variante beta (β) en Francia, aunque todavía superada (últimos días de julio) por la variante delta (δ).

¿Qué conocemos de la variante beta (β)?

La variante beta (β), antes designada como B.1.351, se detectó por primera vez en Sudáfrica el año pasado (2020). Esta variante contiene varias mutaciones localizadas en la proteína S (de Spike, espícula) que motean el esferoide vírico y son responsables de la infección de las células humanas.

También contiene la  mutación E484K (designada mutación EeK que permite al virus evadir el ataque de los anticuerpos. Esta mutación, surgió de modo simultáneo a otras cepas (la brasileña gamma -ꝩ -; y algunas de la cepa británica alpha (α), la primera que se notificó).

La variante beta (β) es actualmente la que más preocupa a la Organización Mundial de la Salud y los CDC estadounidenses, aun cuando la variante delta está en boca de todos. [CDC, es el acrónimo de Center for  Disease Control and Prevention].

La comunidad científica se preocupó porque la variante beta (β) se propagó muy rápidamente en Sudáfrica (aproximadamente el 95% de todos los casos notificados) y la eficacia de las vacunas se redujo. Aunque en febrero (2021) Sudáfrica interrumpió el empleo de la vacuna de Oxford-Astra-Zeneca por su supuesta ineficacia frente a esta variante del coronavirus, un estudio estandarizado realizado más tarde evidenció que la vacuna sueco-británica se mostraba eficaz contra las formas leves o moderadas de covid-19; poco después se confirmó también su utilidad contra las manifestaciones más graves de la infección. Esto se infiere de la poca prevalencia de la variante beta (β) de la enfermedad en Reino Unido, donde la mayoría de la población ha recibido la vacuna de Oxford-Astra-Zeneca.

La variante beta (β) se engarza más estrechamente con las células humanas, esto es, es más transmisible (aproximadamente un 50% más que la versión primigenia del coronavirus SARS-CoV-2). Sin embargo, no parece tan contagiosa como la variante delta (δ), predominante actualmente en Francia.

La variante beta (β) está actualmente presente en 123 países, con mucha menos prevalencia que la cepa delta (δ). Durante las últimas cuatro semanas (mitad de junio a mitad de julio) la variante beta (β) solo ha representado el 5,6% de todas las muestras secuenciadas en Sudáfrica (donde llegó a suponer más del 95% de los casos). En la actualidad ya no es tan dominante; el 77,6% de todas las secuencias genómicas analizadas en Sudáfrica son ya de la variante delta (δ) (información de GISAID, un depósito informático de genomas virales).

Durante las últimas cuatro semanas (mitad de junio a mediados de julio) la cepa beta (β) ha sido responsable del 3,7% de todos los casos de covid-19 en Francia (información de GISAID). La prevalencia de la cepa es especialmente elevada (31,2% de las variantes secuenciadas) en Reunión, una de las tres islas Mascareñas, territorio ultramarino francés en la costa oriental de África, en el océano Índico.

En Estados Unidos y Reino Unido la incidencia de la variante beta (β) es, por ahora, residual, menos del 0,1% de todos los SARS-CoV-2 secuenciados.

¿Son eficaces las vacunas frente a la cepa beta (β)?

Solo se puede afirmar que las vacunas actuales ofrecen menos protección frente a esta variante, en relación a otras mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2.

Varios estudios llevados a cabo en el Emirato de Catar, donde la variante β representó la mitad de todas las infecciones covid-19, han encontrado que la vacuna de Pfizer-BioNTech protege a entre el 72 y 75% de los vacunados. Con todo, se considera suficientemente eficaz si se toma como criterio la reducción de la mortalidad.

Otro estudio, este llevado a cabo en Sudáfrica, con la variante β, financiado por Johnson & Johnson estableció una eficacia del 64% para su vacuna de dosis única (desarrollada por Janssen Pharmaceutica) que se elevó hasta el 82% a la hora de prevenir la enfermedad grave.

Zaragoza, a 28 de julio de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


La Organización Mundial de la Salud recomienda que se continúen usando mascarillas, incluso entre las personas completamente vacunadas contra el covid-19 ante la creciente prevalencia de las variantes delta y delta-plus, surgida en India.

Ciudades australianas, incluso la más poblada (Sidney) ha establecido confinamientos; Malasia ha extendido la orden de permanecer en los domicilios; Irlanda ha vuelto a restringir la apertura de comedores públicos y restaurantes; y Hong-Kong ha cerrado el acceso a los vuelos procedentes del Reino Unido, donde la variante delta está muy extendida.

Las autoridades federales estadounidenses se mueven en la incertidumbre. Alrededor del 57% de sus 300 millones de habitantes ya han sido vacunadas, por lo que el empleo de mascarillas no es obligatorio cuando se redacta este texto (julio de 2021). Sin embargo, algunas autoridades locales (tal es el caso del Departamento de Salud Pública de Los Ángeles, la mayor ciudad de California) ha recomendado el uso de mascarillas en el interior, decisión tomada porque la mitad aproximadamente de todas las cepas secuenciadas pertenecen a la variante delta.

¿Qué se conoce de la variante delta?

Cuando se redacta este texto, aproximadamente la cuarta parte de las infecciones por covid-19 en Estados Unidos se deben a la variante delta (estimaciones del CDC, acrónimo de Center for Disease Control and Prevention).

Con la información actualmente disponible, las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna Therapeutics parecen eficaces frente a esta mutación del coronavirus. La variante delta, surgida en India, representa un grave problema potencial en las regiones del mundo con bajos índices de vacunación. Además de India, Reino Unido es el principal país afectado (5 de julio de 2021).

¿Por qué debemos inquietarnos por la variante delta?

Se cree que la variante delta (técnicamente B.1.617.2) es la cepa más transmisible de todas las detectadas hasta ahora, propagándose mucho más fácilmente que la variante alfa, detectada inicialmente en Reino Unido. Según algunas estimaciones preliminares su contagiosidad podría duplicar la de la variante británica.

Un problema añadido, del que se elude hablar, es que este serotipo del coronavirus SARS-CoV-2 puede evadir parcialmente los anticuerpos desarrollados tras haber sufrido la infección covid-19 e incluso los anticuerpos derivados de la vacunación; además de reducir la eficacia de los tratamientos con anticuerpos monoclonales.

Un reciente estudio publicado en The Lancet, llevado a cabo en Escocia da cuenta que la variante delta desencadena una enfermedad más grave (el número de personas infectadas con la variante delta que precisan hospitalización duplica la de aquellas infectadas con la variante alfa (la primera variante, detectada en Reino Unido hace algunos meses). Pero el asunto sigue siendo incierto.

¿Dónde se está extendiendo la cepa delta?

En la actualidad su presencia se ha detectado en 85 países, siendo la variante más común en India y Reino Unido, en donde representa más del 90% de todos los casos.

Estados Unidos registró los primeros casos de la variante delta en marzo (2021), si bien la variante alfa sigue siendo la más frecuente. Pero la progresión de esta nueva cepa, más grave y mucho más contagiosa, crece imparable. Si en marzo su prevalencia era de apenas el 0,1% de todos los casos, en el mes de mayo ya era del 1,3%; y a principios de junio su prevalencia ya era del 9,5%, alcanzando a finales de mes de junio una prevalencia del 26,1%.

La variante delta ¿causa diferentes síntomas a las cepas ya conocidas?

Las informaciones son muy preliminares. En Reino Unido (donde la variante está muy extendida) se han observado síntomas no vistos hasta ahora. La única evidencia es que la sintomatología ha cambiado desde que la variante delta se ha expandido en Reino Unido. ¿Cómo han variado los síntomas? Dolores de cabeza (cefaleas), garganta y abundante secreción nasal son los síntomas más  frecuentes. En cambio, otros síntomas (tos y anosmia – pérdida del sentido olfato) son menos frecuentes. Hasta ahora estas informaciones no se han contrastado en ningún estudio; podrían ser incluso variaciones de la falta de uniformidad de la sintomatología de la infección. Mientras algunos expertos consideran relevantes estos cambios, otros los estiman anecdóticos.

Hay quien teoriza que esta variación sintomatológica podría justificarse en que la edad de la población infectada es más joven (con un porcentaje muy bajo de vacunación), o bien haber sido re-infectadas tras una primera infección asintomática.

¿Qué protección me ofrece la vacuna frente a la variante delta?

Las informaciones son muy confusas. Algunos datos indican que las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna Therapeutics otorgan una protección más duradera, pero estos datos no se han contrastado.

En cualquier caso cualquiera de las vacunas usadas mayoritariamente (Pfizer-BioNTech, Moderna Therapeutics y Oxford-Astra-Zeneca) protegen, en mayor o menor medida, frente al contagio con esta nueva variante del SARS-Cov-2.

Un reciente estudio ha mostrado que la vacunación completa con la vacuna de Pfizer-BioNTech ejerce una protección de alrededor del 88% contra el covid-19 variante delta, casi idéntica a la protección (93%) observada frente a la variante alfa (la variante británica); y 95% frente a la virus original. La protección frente a la cepa delta es muy baja (tan solo 33%) cuando solo se administra una dosis de vacuna.

Es probable es que la variante delta termine por infectar a un gran número de personas no vacunadas. Este  grupo incluye mayoritariamente a jóvenes, los últimos en ser incluidos en los programas de vacunación.

La esperanza es que, debido a las masivas campañas de vacunación, la nueva cepa delta no se extienda de forma tan masiva como lo haría en otras circunstancias. No obstante, el problema puede ser muy grave en países en los que las vacunaciones apenas se han iniciado y se llevan a cabo de modo muy errático. Incluso en países que han comenzado a liberalizar las restricciones sociales, el problema puede resurgir con graves consecuencias.

¿Qué hacer ante esta situación?

Hoy por hoy la vacunación es la única estrategia efectiva, sin abandonar las otras medidas (uso de mascarillas, evitación de reuniones sociales y distanciamiento). Es la única estrategia para que esta variante se extienda, termine por ser predominante con su mayor gravedad y contagiosidad, además de facilitar el surgimiento de otras variantes del virus potencialmente más dañinas.

Zaragoza, a 16 de julio de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Famacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza


Dos estudios realizados en Alemania y Noruega relacionan la vacuna anti-covid-19 de Oxford-Astra-Zeneca con riesgo de trastornos sanguíneos graves, sobre todo en personas jóvenes. Algunas de estas discrasias sanguíneas han sido mortales. Los hallazgos han identificado anticuerpos inusuales que han causado coágulos sanguíneos graves, fatales en algunos vacunados.

De momento no existe una explicación de este efecto adverso.

Los grupos de investigación alemanes y noruegos hallaron que las personas que desarrollaron coágulos tras recibir alguna de las dos dosis de vacuna habían fabricado anticuerpos que activaban sus plaquetas. La acumulación de plaquetas en un vaso sanguíneo da lugar a la formación de coágulos y la posibilidad de trombosis.

Los casos notificados se presentan más en personas jóvenes, pero no se han identificado condicionantes previos de salud predictivos o anticipatorios del riesgo a sufrir esta grave reacción adversa, por suerte muy infrecuente.

Los informes sobre los coágulos han llevado a los gobiernos a tomar decisiones apresuradas, muchas veces contradictorias, ocultando la publicación de datos fidedignos sobre la incidencia. En un principio se restringió su administración a personas mayores, para a continuación recomendarla en ese grupo etario, sin explicar (y aún menos justificar) porqué se tomó primero una decisión y luego la contraria.

La vacuna de Oxford-Astra-Zeneca tenía, a priori, varias ventajas de tipo logístico: era mucho más barata que las desarrolladas por otros laboratorios y, además, era más fácil de manipular al tener menos exigencias térmicas de almacenaje y distribución. Ha sido la vacuna mayoritaria en más de 100 países.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA, de su acrónimo en inglés European Medicine Agency) ha declarado que el trastorno de coagulación es muy infrecuente y que la relación beneficio versus riesgo sigue siendo favorable. Sin embargo, un riesgo de efecto adverso potencialmente mortal, aun cuando sea extremadamente raro, se consideraría inaceptable en otras circunstancias.

Hasta ahora se han notificado 222 casos de graves problemas de coagulación en 30 países de la Unión Europea junto con Liechtenstein e Islandia. Dado que se la vacuna se ha inyectado en alrededor de 34 millones de personas, la incidencia actual se estima en 1 caso de cada 100.000 vacunados.

Un hecho inexplicable es que el riesgo parece ser mayor en personas jóvenes, grupo etario con menos probabilidad de sufrir la forma grave de covid-19. Por esta razón, cuando se redacta este texto (13 de abril 2021), no se ha decidido la conveniencia de exponer a una segunda dosis a las personas que han recibido una dosis inicial, o bien conformarse con un menor grado de protección, que solo es estimativo.

Alemania, Países Bajos, Filipinas, Portugal y España recomiendan la vacuna a personas de más de 60 años (España en el grupo entre 60 y 69 años); Canadá y Francia la administrarán a mayores de 55 años; Australia a personas de más de 50 años; y Bélgica a quienes tengan más de 56 años. Reino Unido, donde se desarrolló la vacuna, ofrece vacunas alternativas a partir de los 30 años.

La universidad de Oxford ha suspendido un estudio clínico de dos meses que se había iniciado en niños y adolescentes.

Otros países (Noruega, Dinamarca, Camerún y la República Democrática del Congo) han interrumpido la administración de la vacuna.

En este mar de confusión, Francia y Alemania han propuesto, contraviniendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que aquellas personas de menos de 55 años que han recibido una primera dosis de la vacuna de Oxford-Astra-Zeneca, puedan recibir una segunda dosis de otra de las vacunas disponibles (Pfizer-BioNTech o Moderna Therapeutics). [Recordemos que la vacuna desarrollada por Janssen Pharmaceutica, del grupo Johnson and Johnson precisa una única dosis].

La vacuna de Oxford-Astra-Zeneca no está autorizada en Estados Unidos. Aun cuando la multinacional sueco-británica ha declarado su intención de solicitar la aprobación a la Food and Drug Administration estadounidense (US-FDA), bajo «criterio de emergencia», en las actuales circunstancias es poco probable que el gobierno federal [de Estados Unidos] autorice su utilización.

La Agencia Europea del Medicamento ha obligado a Astra-Zeneca a modificar la ficha técnica de su vacuna (ahora re-denominada Vaxzevria®) para incluir el riesgo de trombos entre sus potenciales, aunque muy raros, efectos adversos.

La revista The New England Journal of Medicine ha publicado dos estudios: en el primero, realizado en Alemania, describió a 11 pacientes, de ellos 9 mujeres de edades entre 22 y 49 años. Al cabo de entre 5 y 16 días de recibir la dosis de vacuna aparecieron uno o varios coágulos. De los 11 pacientes, 9 desarrollaron trombosis venosa cerebral; algunos tuvieron también trombos en pulmón y abdomen. De los 11 pacientes descritos en el estudio, seis fallecieron, en todos los casos por hemorragia cerebral.

Aunque la mayoría (9 de 11) eran mujeres, no se puede inferir que sean más susceptibles que los hombres. Se debe tener en cuenta que muchos trabajadores sanitarios en Alemania son mujeres; y fueron los primeros en recibir la vacuna.

De todos los afectados, solo 1 tenía una condición clínica previa que la predisponía a problemas de coagulación. Sin embargo, los autores del estudio consideran que este hecho jugó un papel menor en la reacción a la vacuna que debutó un mes después de la administración de la dosis.

Existe una clara evidencia (según los autores del estudio) que la vacuna anti-covid-19 de Oxford-Astra-Zeneca induce en algunos pacientes el desarrollo de un tipo de anticuerpos que activan las plaquetas, pudiendo derivar en problemas de coagulación (trombosis).

En Alemania se han identificado hasta ahora 40 casos de entre 1,4 millones de personas vacunadas. La incidencia es muy baja, pero no despreciable teniendo en cuenta la gravedad de la reacción adversa.

Estos inusuales anticuerpos provocan un síndrome denominado trombocitopenia trombótica inmunitaria. ¿Por qué se produce esta reacción adversa? La vacuna anti-covid-19 de Oxford-Astra-Zeneca emplea un adenovirus de chimpancé para albergar el ADN que contiene la información para la síntesis de la proteína S del coronavirus SARS-CoV-2. [Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna Therapeutics usan ARN mensajero para la síntesis de la misma proteína S]. La investigación se centra en el adenovirus de chimpancé utilizado, o en el ADN obtenido por la transcripción inversa del ARN mensajero vírico. [Recordemos que el coronavirus SARS-CoV-2 es un virus ARN].

La reacción (trombocitopenia trombótica inmunitaria) guarda similitudes con un efecto adverso conocido, pero muy infrecuente, durante los tratamientos con heparina, por lo cual se contraindica el uso de este fármaco anti-trombosis como tratamiento de la reacción desencadenada por la vacuna.

El segundo informe procede de Noruega. En él se describe a 5 pacientes, un hombre y 4 mujeres de entre 32 y 54 años que sufrieron procesos de coagulación al cabo de entre 7 y 10 días de la administración de la vacuna. Cuatro desarrollaron graves procesos cerebrales de coagulación; tres fallecieron. En los cinco pacientes el primer síntoma fue la cefalea intensa; y en todos los casos se detectaron elevados títulos de anticuerpos activadores de plaquetas.

Al igual que en el estudio alemán, antes citado, el tratamiento consistió en inmunoglobulinas intravenosas (para reducir el nivel de anticuerpos activadores de plaquetas).

El viernes, 9 de abril, la Agencia Europea del Medicamento comenzó a analizar notificaciones de potenciales casos de coagulación con la vacuna de Janssen Pharmaceutica (perteneciente a la multinacional Johnson & Johnson).

Las últimas noticias (día 13 de abril) refieren la interrupción de la vacunación con el preparado de Johnson and Johnson en Estados Unidos, así como la suspensión de la importación de dosis por los países de la Unión Europea.

Zaragoza, a 13 de abril de 2021

Dr. José Manuel López Tricas

Farmacéutico especialista Farmacia Hospitalaria

Farmacia Las Fuentes

Zaragoza